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martes, 21 de diciembre de 2010

La Cueva de la Vieja (o cien años no son nada)


En la localidad de Alpera, provincia de Albacete, existe un monumento artístico de máximo nivel, que este año que termina celebró el primer centenario de su descubrimiento, exactamente el 15 de diciembre de 1910.

Se trata de un abrigo que presenta algunas de las más importantes representaciones del llamado arte levantino. Este arte fue realizado en época epipaleolítica (aún con una economía depredadora), es decir en la transición del paleolítico al neolítico, como una evolución (algunos dicen que como decadencia) del arte paleolítico en sus últimas etapas magdalenienses.

La Cueva de la Vieja, ofrece una gran cantidad de pinturas monócromas (en rojo) que representan tanto fauna (zoomorfos) como personas (antropomorfos), configurando escenas donde se relacionan animales con cazadores, armas, etc.

Otra de las manifestaciones que presenta este ítem cultural, está en relación con el llamado arte esquemático, que con una cronología más reciente se sitúa en los primeros momentos del neolítico, esto es, dentro ya de una economía productora agrícola y ganadera. Se trata de figuras de tipo abstracto y simbólico.

Todo ello cataloga esta cueva, en realidad abrigo, como un santuario dedicado a rituales simbólicos, tal vez religiosos, dentro del mundo de las creencias y la espiritualidad de estos primeros pobladores de nuestras tierras.

Sin duda un tesoro a conocer, pero también digno de divulgarse y conservarse adecuadamente, más aun teniendo en cuenta que esta cueva fue declarada en 1924 como Monumento Histórico-Artístico Nacional, y que todo el arte levantino, fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1998.

miércoles, 10 de junio de 2009

Pasaje Lodares en Albacete ( o el paradigma de un tiempo ya perdido )

Las galerías comerciales cubiertas, fueron una novedad arquitectónica y urbanística muy en boga en Europa a partir de mediados del siglo XIX. Las grandes capitales europeas diseñaron sus ciudades al cuidado de arquitectos y urbanistas, que trazaron los nuevos ensanches y los nuevos espacios de crecimiento urbano en relación con el desarrollo de la industrialización. Personajes como Haussmann en París, Cerdà en Barcelona o Castro en Madrid, idearán una nueva ciudad más racional y más ordenada.

Es en relación con estos procesos urbanísticos como la construcción de estas galerías va a proliferar por Europa. Así encontramos en Bruselas la considerada galería comercial cubierta más antigua de Europa, la “Galeries de Saint-Hubert” inaugurada en 1847, o la “Galería Vittorio Emanuele II” en Milán, tal vez una de las más monumentales, y construida entre 1865 y 1877.

Pero en España, sólo conservamos dos ejemplos de este tipo de construcciones. Uno se halla en Valladolid, y recibe el nombre de “Pasaje Gutiérrez”,más antiguo que el nuestro albaceteño, pues se construyó en 1885, aunque ha sido restaurado recientemente. El otro es este de Albacete, el “Pasaje Lodares”, situado entre las calles Mayor y del Tinte, en pleno centro de la capital.

Este Pasaje de Lodares es obra del arquitecto valenciano Buenaventura Ferrando Castells, y fue construido en 1925, siendo ya un ejemplo tardío de este tipo de construcciones. Fue dedicado a establecimientos comerciales y viviendas, por encargo de Gabriel Lodares, de quien recibe su nombre.

Por la fecha de su construcción participa de la efervescencia modernista, pero los elementos arquitectónicos y decorativos son muy variados, dándole un aspecto muy ecléctico a todo el conjunto, aunque destacan sus columnas renacentistas, cierto movimiento barroco en la fachada y las alegorías del comercio y la industria. También su cubierta de hierro y cristal, que es propia de todas estas galerías.

Es, sin duda, uno de los rincones más emblemáticos de Albacete, y un sitio de obligada visita para el foráneo que no conozca este lugar. Un espacio de arquitectura e historia que estamos obligados a conservar y fomentar, y al que le urgen, si no las tiene ya, diversas figuras de protección patrimonial que garanticen su supervivencia frente a los nuevos tiempos y a la especulación urbanística.